EDUCACIÓN Y SENSATEZ

La educación, al menos desde que el gran pedagogo Sócrates intentara alcanzar la sabiduría provocando partos entre sus discípulos y detractores, siempre se ha producido por la interacción entre los seres humanos, por el encuentro del sabio con el ignorante, del instruido con el inculto, del versado con el iletrado, o, en resumen, del maestro con el alumno.

miércoles, 20 de enero de 2016

Las cualidades del profesor








Leía en una web de educación que las cualidades del buen profesor del siglo XXI son: la capacidad de innovación y creatividad, el dominio de las TIC, está dispuesto a aprender de sus alumnos, no basa su relación con los alumnos en la sumisión, sino en la camaradería y en el afecto, posee empatía, manifiesta sus sentimientos y le interesan los de sus alumnos, es crítico, asertivo y facilitador, motivador, es “no-directivo”,…
Y he vuelto a preguntarme, ¿qué es un profesor? Según la RAE: “Persona que ejerce o enseña una ciencia o arte”. Por más definiciones que he buscado, no he encontrado nada más completo. A secas, un profesor “es aquel individuo que se dedica a enseñar a otros”. De acuerdo. Si un buen profesor se dedica a enseñar, ¿no tendrá que ser su primera cualidad dominar aquella ciencia o arte que pretende enseñar? Si no es así, ¿qué va a enseñar? Esa cualidad surge de la definición, y no la he encontrado en la web comentada.
Sigamos. Como conoce la materia, ama la materia, pues se ama lo que se conoce. Y, cuanto más la conoce y profundiza, más la ama (es un tipo de motivación intrínseca). Puesto que el amor engendra, como explica Platón en El banquete, el profesor que domina y ama la materia, tiene la capacidad de engendrarla en otro. Su amor a la materia que domina, producirá algún tipo de entusiasmo en los alumnos, pero también hará que el profesor ponga todos los medios a su alcance para que los alumnos la deseen aprender. Y no se quedará en el deseo: como el objeto de la enseñanza es esa materia que se ama, el profesor no la perderá de vista y la enseñará.
Y, entonces, surgirá o no esa relación interpersonal entre profesor y alumno: no es posible que empiece si no se comparte algo (ese “compartir” es la base de toda relación humana). Y puede no surgir porque también dependerá de la disposición del alumno. La confianza que pueda desprender el profesor a partir del respeto que tenga por su materia, hará el resto. Y, porque el verdadero respeto por el alumno empieza cuando el profesor le considera como persona capacitada para aprender.
Y, finalmente, como vengo insistiendo desde el principio en este blog, y puesto que educar es algo mucho más amplio que instruir, el profesor debe tener claro que es un ejemplo para las personas que tiene frente a él. No hace falta que busque ser un ejemplo, sólo que procure ser coherente: si quieres que tu alumno sea puntual, ordenado, atento, esforzado,…, no te molestes ni pierdas tiempo en motivarlo, intenta vivirlo tú primero. Porque si lo vives, estás en disposición de transmitirlo: la coherencia por sí sola mueve y motiva. O, como escribió Daniel Pennac de una forma muy sencilla: “La primera cualidad de un profesor es el sueño. El buen profesor es el que se acuesta temprano”. Es decir, no se puede enseñar a ser persona ni transmitirlo si antes no intentas ser persona. Y la única forma de enseñarlo, es procurar serlo en todos los sentidos.
¿Los afectos? Creo que el profesor que tiene esas cualidades, es capaz de ponerse en la piel de cualquier alumno, de comprenderle y de quererle, sin la necesidad de poner el corazón en la mano en un efluvio sentimentaloide de emociones, abrazos y halagos empalagosos. Porque, cuando esas cualidades se manifiestan, es probable que sean los alumnos quienes se acerquen al profesor.
Y ya está. Sinceramente, creo que estas son las verdaderas cualidades del profesor. Ahora, podemos añadir otras cualidades secundarias o terciarias a nuestro gusto, como todas las del primer párrafo.

4 comentarios:

  1. Leído. Dices la verdad y me encanta como te expresas, pero lamento decirte que Camus te ha superado.

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    1. Sin duda, creo que nunca estaré a su altura.

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  2. Me encanta lo de la coherencia. Bona entrada!

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  3. Camus es Camus...pero Juan sin duda expresa muy bien sus ideas y sabe transmitirlas a los demás, gran y difícil cualidad. Buen blog!

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